La calabaza es rica en betacarotenos y antioxidantes, ideal para una digestión ligera que no inflame el sistema.
«Ingredientes»
500g de calabaza pelada y troceada.
1 cebolla picada.
1 cucharada de jengibre fresco rallado.
500ml de caldo de verduras natural (bajo en sodio).
Aceite de oliva virgen extra.
Semillas de calabaza o de chía para decorar.
«Procedimiento»
Base aromática: En una olla grande, calienta un chorrito de aceite de oliva.
Añade la cebolla y una pizca de sal marina.
Rehoga a fuego medio hasta que esté transparente (no dorada).
Potenciador: Agrega el jengibre fresco rallado y remueve por 1 minuto para que suelte sus aceites esenciales sin quemarse.
Cocción: Añade la calabaza troceada y el caldo de verduras.
Sube el fuego hasta que hierva, luego bájalo y tapa la olla.
Cocina por 20-25 minutos hasta que la calabaza se deshaga al tocarla con un tenedor.
Emulsión: Retira del fuego. Usa una batidora de mano para triturar hasta que la textura sea sedosa.
Si está muy espesa, añade un poco más de caldo caliente.
Toque final: Sirve en un bol y decora con semillas de calabaza tostadas (ricas en zinc) y un hilo de aceite de oliva en crudo.
Asistente de Voz Inteligente
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