Esta receta combina fibra, proteína vegetal y fitonutrientes que ayudan a mantener la microbiota intestinal sana, factor clave en la inflamación.
«Ingredientes»
1 taza de quinoa cocida.
1/2 taza de garbanzos cocidos.
1 puñado grande de kale o espinacas frescas.
1/2 aguacate en láminas.
Aliño: Aceite de oliva, limón y una pizca de cúrcuma.
«Procedimiento»
Preparar la quinoa: Lava la quinoa bajo el grifo en un colador fino para quitarle la saponina (que da sabor amargo). Cocínala en agua hirviendo (proporción 2 de agua por 1 de quinoa) durante 12-15 minutos.
Escurre y reserva.
Masaje del Kale: Este es el «secreto» profesional. Pon el kale troceado en un bol con unas gotas de limón y aceite, y apriétalo con las manos durante 1 minuto.
Esto rompe las fibras duras, lo hace más tierno y facilita la digestión.
Salteado rápido: Pasa los garbanzos (previamente cocidos y lavados) por una sartén con una pizca de comino y cúrcuma hasta que estén ligeramente dorados.
Montaje del Bowl: Coloca la quinoa como base en un lado del plato.
Al lado, el kale masajeado, los garbanzos y el aguacate en láminas.
Aliño antiinflamatorio: Mezcla zumo de limón, aceite de oliva virgen extra y una pizca de sal.
Riégalo todo justo antes de comer.
Asistente de Voz Inteligente
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